Josip Broz «Tito», el político y militar que fue el líder de la Yugoslavia posguerra

Josip Broz, también conocido como El Mariscal Tito nació el 7 de mayo de 1892 en la ciudad de Kumrovec, actual Croacia. Este personaje histórico se crió en el seno de una familia campesina. Con un padre croata y una madre eslovena viviría su infancia en unos años en los que Croacia pertenecía al Imperio austro-húngaro.

Durante su adolescencia se convirtió en aprendiz de cerrajero en Sisak para pasar a trabajar como obrero metalúrgico en Alemania y Austria en 1910 en las fábricas de los automóviles Benz. Su primer contacto con la política llegaría al unirse a las filas del partido social-demócrata de Croacia-Eslabonia en Zagreb. En 1913 sería reclutado por el ejército austrohúngaro pasando a ser en 1914 el Sargento Mayor más joven del ejército.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, la unidad de Josip fue destinada a la invasión de Serbia. Más adelante, combatiría en el frente del Este contra Rusia, un oponente mucho más duro. El 4 de abril de 1915 un asalto de caballería arrasó por completo la unidad de Josip Broz quedando éste muy mal herido. Tras estar hospitalizado y encarcelado durante dos años comenzó a simpatizar ideológicamente con el Bolchevismo.

Península balcánica en 1913

Interés por el comunismo

Rusia saldría de la guerra tras firmar un armisticio y pudiendo volver del territorio soviético a su Croacia natal, decidió quedarse y participar en la Guerra Civil Rusa combatiendo con la guardia roja en Omsk (Siberia) enfrentándose al ejército blanco formado por partidarios del Zar. En Omsk se casaría con una ciudadana rusa y se uniría al partido bolchevique. En 1920 regresó a Croacia y se unió al partido comunista de Yugoslavia (PCY), el imperio Austro-Húngaro ya no existía y se habían formado varios países uno de estos fue el reino de serbios, croatas y eslovenos conocido como Yugoslavia.

Tras ser prohibida la actividad política al PCY, el joven activista decidió volver a dedicarse a su profesión trabajando en una fábrica de harinas en Zagreb. En 1923 retornaría el activismo político clandestino y comenzó a escalar puestos convirtiéndose en secretario político de Zagreb designado por el Comintern (Asociación Comunista Internacional) en 1928. Ese mismo año sería sentenciado a 5 años por pertenencia a grupo insurgente y posesión de material explosivo.

Fueron unos años en los que había una gran inestabilidad. La sociedad estaba completamente dividida debido a las tensiones entre el centralismo y la autonomía que países como Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia o Montenegro demandaban. El rey Alexander I ejerció una fuerte represión para poner fin a los sueños separatistas. El Partido Comunista fue desmantelado y ante la ausencia de un líder, Broz se convirtiría en 1934 en el líder nacional del partido tras salir de la cárcel

Los inicios de Tito

En febrero de 1935 se mudó durante un año a la Unión Soviética para trabajar con el Komintern y establecer importantes alianzas con los bolcheviques algo que sería fundamental para consolidar su ascenso al poder. Tito se mostró como una persona favorable al comunismo soviético de Stalin, por ello, tras ganarse su favor, sería nombrado en Moscú secretario general del PCY, de manera que en 1940 era la principal cara del comunismo yugoslavo.

Fue entonces cuando empezó sus planes de asalto al poder a través de la insurgencia armada. En estos años transcurría la Segunda Guerra Mundial y las Fuerzas del Eje estaban invadiendo los Balcanes. El PCY organizó su propia resistencia de Partisanos liderada por Tito la cuál no solo buscaba expulsar a las fuerzas del eje de Yugoslavia sino también imponerse y derrocar a los Chetniks serbios o al partido fascista croata llamado Ustacha, ambos enemigos del comunismo y del PCY. De pronto, Tito se convirtió en un obstáculo para el eje por lo que el propio Hitler ordenó a Otto Skorzeny de las SS que le asesinara en sus cuarteles de Bosnia. Las tropas de asalto e infantería de paracaidistas con las que atacaron no fueron capaces de matar a Tito que consiguió escapar.

La resistencia partisana de la SGM

El gobierno en el exilio era consciente de que no tendrían mas remedio que negociar con Tito por lo que en junio de 1944 Ivan Subasic el primer ministro de la monarquía, se reunió con él para coordinar actividades y lograr la total liberación del país. Sin embargo, cinco meses más tarde el ejercito soviético apoyado por los partisanos comunistas de Tito tomaron Serbia, el último bastión monárquico. En mayo de 1945 las fuerzas comunistas lograrían la victoria absoluta del territorio Yugoslavo e incluso conquistarían territorios como los Alpes Julianos hasta entonces italianos.

Al terminar la guerra, Tito era el primer ministro de Yugoslavia pero todavía existía la monarquía. En cambio, tras obtener un 80% de los votos en unas elecciones generales de noviembre de 1945, Tito tomó el control total del país exiliando al rey Pedro II. En ese momento, comenzó una escalada de represión, purgas y tiranía por parte de Josip el cual ejecutó al líder de los Chetniks, «Draža» Mihajlović y algunos otros detractores del régimen. Hasta ese momento se había mostrado como una clase de «Stalin de los Balcanes», pero pronto empezaron a surgir diferencias entre ambos. El modelo de comunismo yugoslavo se empezó a extender a países como Albania o Grecia. En 1948 Stalin repudió públicamente y boicoteó económicamente a Tito el cual ejerció una política internacional equidistante entre los dos mundos.

La Federación Yugoslava
La Isla de Vanga, lugar de reunión para Tito

A este personaje histórico le encantaba visitar la paradisíaca Isla de Vanga situada al norte del adriático. Su residencia de dicha isla pasó a ser un lugar de reunión con importantes personalidades de todo el mundo. Algunas de las personas con las que Tito estuvo fueron la Reina Isabel II o Fidel Castro. Por otro lado, fueron decenas las celebridades que visitaban regularmente esta isla.

La ruptura entre Tito y Stalin, hasta 22 intentos de asesinato

Se dice que Stalin trató de asesinar a Josip Broz «Tito» hasta en veintidós ocasiones. Cuentan que en último de estos Stalin planeaba un atentado para acabar con su vida en una gala diplomática en Belgrado pero la muerte de Iósif Stalin el 5 de marzo de 1953 provocó que se cancelará el plan.

Con respecto a la muerte de Stalin, la versión oficial indica que falleció por un derrame cerebral. Sin embargo, existe la hipótesis de que fue envenenado con cianuro de potasio por Tito. De ser verdad, esto significaría que finalmente se cumplió la amenaza que Tito hizo a Stalin en una nota que decía: «Stalin deja de enviar gente a matarme, ya hemos capturado a cinco de ellos, si no dejas de mandar asesinos, yo enviaré uno a Moscú y no tendré la necesidad de mandar a otro».

Josip Broz «Tito» junto a Iósif Stalin

Un comunismo muy distinto, un país no alineado

El equilibrio entre el Este y Occidente. Como he comentado antes, Yugoslavia cada vez se asemejaba a modelos económicos y políticos de las potencias occidentales. Junto a Milovan Djilas le dio forma a su socialismo estableciendo leyes muy liberales teniendo en cuenta los estándares del comunismo. La visión reformista fue bien vista por los países de occidente hasta tal punto que en 1953 llegó a firmar un pacto de defensa con Grecia y Turquía.

Tras la muerte de Stalin los yugoslavos trataron de volver a tener buenas relaciones con la URSS, algo que se logró hasta el momento en el que los soviéticos culparon a Tito de incentivar las revueltas de Praga que buscaban otorgar derechos adicionales a los checoslovacos o la revolución húngara que buscaba la libertad para elegir el sistema político de Hungría. En cuanto a su política internacional, se le considera el fundador del Movimiento Países no Alineados.

Países no alineados

El 1 de Septiembre de 1961 Josip se convirtió en el primer secretario general de este movimiento al que inicialmente pertenecían también India, Indonesia, Egipto y Ghana. Para estos países, estar no alineados distaba mucho de ser neutrales, querían presentarse como una alternativa a los dos bloques. En su política interna, su mayor preocupación era mantener la unidad de Yugoslavia. Durante los años 60s, aumentaron los reclamos de los ciudadanos los cuales exigían una descentralización del país.

Durante los años siguientes, las tensiones aumentaron y el partido comunista yugoslavo decidió ejercer represión contra aquellas regiones que buscaban incrementar su poder y también contra los serbios y croatas que buscaban una mayor autonomía. Se estaba gestando lo que desencadenaría las sanguinarias guerras yugoslavas. Su participación durante los últimos años fue mermando hasta que finalmente, Josip Broz «Tito» fallecería el 4 de mayo de 1980 por insuficiencia cardíaca a los 87 años. A su funeral acudieron representantes de hasta 128 países situados a los dos lados del Telón de Acero.


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